Escritura creativa para niños. Secuestrada por un videojuego

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Escritura creativa para niños. Secuestrada por un videojuego

ESCRITURA CREATIVA PARA NIÑOS. Secuestrada por un videojuego.

En nuestra sección de escritura creativa para niños, nosotros comenzamos el cuento y los niños tienen que escribir el final que más les guste. Al acabar el cuento encontrarán una serie de preguntas para desarrollar la comprensión lectora. 

Si te gusta escribir cuentos de aventuras también te gustará encontrar un final para otro de nuestros cuentos: Aventuras de la hormiga Clara


SECUESTRADAS POR UN VIDEOJUEGO.

Salíamos de casa con prisas. A mamá no le gustaba llegar tarde a casa de los abuelos, y menos en Nochebuena.

Cuando ya estábamos todos dentro del coche, me di cuenta de que me había olvidado la consola. Mi prima y yo habíamos quedado en que nos la llevaríamos para jugar una partida juntas. Llevábamos un año jugando en red a un juego que se desarrollaba en una casa y que consistía en encontrar pistas sobre hechos extraños que ocurrían a una familia. Había una lagartija que siempre se aparecía para plantear el misterio y si perdías te lanzaba su asquerosa lengua para indicarte que habías perdido la partida. Imagino que sería porque te quitaba la vida con algún tipo de veneno. No los sé, pero no podía dejarme la consola por nada del mundo.

– Mamá, por favor, déjame ir a por la consola. Te prometo que no tardaré ni un segundo.

– Venga, pero date mucha prisa – dijo mamá.

Entré en casa y cogí la consola tan rápidamente como pude. Salí de forma tan precipitada,  que el lazo del vestido nuevo se me enganchó en el pomo de la puerta.

Mientras intentaba desengancharme y pensaba en la regañina de mi madre por tardar tanto, me pareció ver una especie de lagartija grande trepando por la pared de mi casa.

Las lagartijas, grandes o pequeñas, me dan tanto miedo que con los nervios tiré del lazo y se rompió uno de los lados. Al fin me había soltado, pero me iba a caer una buena por hacerles llegar tarde y con mi precioso vestido roto.

Entré en el coche intentando explicar a mi madre que no les había hecho  esperar por  mi culpa. Que el lazo se había enganchado y una lagartija me había asustado, pero fue en vano. Mamá estaba furiosa y papá me hizo una señal para que dejase de intentar excusarme.  Lo mejor en esos casos era mantenerse en silencio y dejar que se calmasen los ánimos.

Cuando llegamos a casa de mis abuelos, los primeros por cierto, aún tuvimos tiempo de coser mi bonito vestido y relajarnos un rato antes de que llegasen los primos.

Los abuelos, como siempre, tenían todo preparado y la casa estaba preciosa y muy acogedora.

Mientras llegaban los primos, papá y mamá me dejaron quedarme en la habitación de los abuelos viendo la tele. Era la excusa perfecta para quitarme de en medio y poder terminar de poner la mesa.

Más tranquila, con mi consola y mi lazo, me quedé absorta  con una peli de Navidad que estaban poniendo en la tele.

Entonces, me pareció volver a ver aquella lagartija asquerosa.

Cuando iba a salir como un rayo de la habitación, me fijé en que la lagartija llevaba unas botas rojas con ribetes blancos, como las de papá Noel.

Ella se dio cuenta de que la había visto. Se paró y me miró. Yo me quedé petrificada.

– Sí que corréis, ¿eh? Casi no llego a por ti. ¡Vamos!, no hay tiempo que perder, todos nos esperan.

No podía articular palabra.  Lo que tenía claro era que no iba a ir con ese bicho asqueroso por muchas botas de papá Noel que se pusiera.

En ese momento entró mi prima y la lagartija se abalanzó sobre nosotras.

No recuerdo nada de lo que pasó hasta que despertamos en una casa que parecía de dibujos animados.

Mi prima estaba en otra casa. No podíamos comunicarnos, pero sí nos podíamos ver.

Dios mío, la lagartija nos había metido en el videojuego al que mi prima y yo jugábamos en red.

Me movía como uno de esos muñecos de videojuego. Mi prima me mandó un mensaje.

– ¿Qué está pasando? Tengo mucho miedo.

– No lo sé. Es cosa de una lagartija que me ha estado siguiendo toda la noche.

– ¿Qué lagartija? ¿La del juego?

Entonces caí en la cuenta de que la lagartija que nos había capturado era la misma que aparecía en el videojuego.

Recibí otro mensaje, pero esta vez era de la lagartija dándonos instrucciones, tal y como hacía en el videojuego.

– ¡A todos los participantes! Estas Navidades os vamos a regalar dos vidas extra. Para conseguirlas sólo tenéis que adivinar porqué estáis aquí. Encontraréis más pistas en el salón familiar, donde todos os esperan.

¿TERMINAS TÚ EL CUENTO?


PREGUNTAS SOBRE EL CUENTO.

  1. ¿Qué había olvidado la niña en su casa?
  2. ¿Qué animal se encontró? ¿Cómo se sentía ante el animal?
  3. ¿Para qué quería la consola?
  4. ¿Sueles llevarte tú consola cuando vas a pasar un rato con la familia?
  5. ¿Qué te gusta más: jugar con tus amigos o jugar con la consola? ¿Por qué?
  6. ¿Te resulta más fácil hablar con las personas cuando no las tienes delante, por la red?
  7. Pregúntales a tus padres qué hacían para divertirse cuando no existían las consolas. ¿Te animas a pasar un día de Navidad en familia?

Autora: Beatriz de las Heras García

Ilustradora: Alba Pérez España

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