Escritura creativa. Excursión al pasado

Excursión al pasado

ESCRITURA CREATIVA PARA NIÑOS. Excursión al pasado.

La prehistoria para niños puede contarse como un cuento o como un viaje en el tiempo.

¿Te imaginas que tu mejor amiga y tu viajáis a través del tiempo a una época en la que no había casas, ni coches, ni wifi, ni ningún tipo de comodidades?

Este cuento está esperando que alguien escriba su final y solo tú decidirás el destino de sus protagonistas.

Si te gusta escribir cuentos de aventuras también te gustará encontrar un final para otro de nuestros cuentos: Un mensaje para mi yo adulto


EXCURSIÓN AL PASADO. La prehistoria para niños.

Melisa y yo somos amigas desde los tres años.  Es mi mejor amiga. Al contrario que muchas otras niñas, a nosotras nunca nos han gustado las muñecas, los juegos de la comba o esas cosas.

Nuestro juego favorito siempre ha sido excavar en la tierra en busca de fósiles o buscar pinturas rupestres en todo aquello que se pareciera a una cueva.

Por eso, la excursión que íbamos a hacer con mi familia nos tenía emocionadas. Un recorrido por una de las cuevas mas alucinantes de la sierra de Madrid, estalactitas y estalagmitas formadas durante millones de años…Vamos, una pasada para dos futuras paleontólogas, arqueólogas o geólogas…Bueno, ese era un tema que todavía no teníamos claro.

En el cole estábamos dando la Prehistoria y a mí me gustaba imaginar cómo serían las vidas de sus pobladores. Había visto varias películas, pero me fascinaba pensar cómo podrían vivir familias enteras en cuevas, yendo de un sitio a otro, según las estaciones del año, en busca de alimentos.

Melisa se quedó a dormir porque una excursión de este tipo precisaba de un gran madrugón. Era de noche cuando nos metimos todos en el coche.

Mis hermanos se durmieron de nuevo, pero nosotras ya no podíamos dejar de pensar en nuestra aventura.

Es curioso lo silencioso que se me hizo el trayecto sin mis hermanos dando la lata.

Cuando llegamos, nos esperaba un guía que iba a dirigir la excursión. Había dos familias más esperando, pero estaba claro que Melisa y yo éramos las que más ganas teníamos de entrar. El resto de los niños estaba medio adormilados o muertos de frío.

– ¡Que emocionada estoy, Melisa!

– Yo ni siquiera he podido dormir bien esta noche de los nervios.

– Ya te digo.

Entramos en la cueva y nos quedamos sin habla. El guía empezó a contar la historia de los millones de años que habían sido necesarios para formar aquel escenario mágico. Pero en seguida se dio cuenta de que la mitad de su público ya estaba aburrido.

Así que cambió su estrategia y empezó a mostrar las formas que las estalactitas tenían. Desde una caracola, hasta algo parecido a Batman, pasando por una Virgen y un perro. Bueno, lo cierto es que con esas nimiedades consiguió captar la atención de los chicos.

Nosotras no éramos tan fáciles de conquistar, pero tampoco nos hacía falta. Era imposible que aquel hombre, supiese mucho más de lo que nosotras ya habíamos investigado antes de llegar allí.

Todos seguían al guía, sin separarse del camino. Pero en un momento dado, Melisa se quedó atrás.

– Melisa, no te alejes, que nos vamos a perder – susurré para no ganarnos una regañina.

– Ven, María, luego les alcanzamos. Vas a alucinar con lo que acabo de encontrar.

Me acerqué con algo de preocupación por perder de vista a mis padres, pero la curiosidad ganó la partida.

– ¿Has visto esta pared? Mira, parece estar cubierta de hielo, pero es piedra. Fíjate bien lo que hay detrás. ¿Son pinturas?

– Madre mía, Melisa, ¡has encontrado pinturas rupestres! Pero eso es imposible…- Tenemos que avisar a los demás.

Pero cuando me giré ya no se les veía, ni siquiera se escuchaba el discurso del guía.

– ¡Melisa, los hemos perdido!

Del susto las dos nos tropezamos y caímos justo en la pared donde estaban las pinturas. Aunque sabíamos que no debíamos tocarlas, nos fue imposible no apoyarnos para evitar caer sobre los pinchos y rocas que amenazaban nuestro fatídico aterrizaje.

En el instante en que ambas pusimos nuestras manos en la pared, una burbuja de aire nos capturó. Estábamos dentro de la pared.

– María, ¿Estamos dentro?

– Si, eso parece.

Comenzamos a gritar desesperadas y justo en ese momento aparecieron nuestras familias. Por unos segundos respiramos aliviadas. Entonces sucedió algo muy extraño. A pesar de que nosotras estábamos dentro de la pared, nuestros cuerpos seguían fuera. Mis padres nos regañaron por separarnos del grupo, nos cogieron de la mano y nos llevaron con ellos.

Mientras, nosotras gritábamos sin tregua con la esperanza de ser oídas, pero todos nuestros esfuerzos fueron en vano.

Me giré y fue entonces cuando me di cuenta de que no sólo estábamos dentro de una burbuja, sino que habíamos viajado a algún lugar. Estábamos en el campo, o eso parecía.

– ¡Dios mío Melisa! Mira eso…

– ¿Es un mamut?

– Creo que hemos viajado en el tiempo…

¿TERMINAS TÚ EL CUENTO? ¿QUÉ AVENTURA TE GUSTARÍA QUE VIVIERAN LAS DOS AMIGAS? ESCRIBE TU PROPIA HISTORIA Y CONVIERTETE EN NUESTRO ESCRITOR.

Autora: Beatriz de las Heras García


PREGUNTAS SOBRE EL CUENTO:

  1. ¿Cuál es el juego favorito de Melisa y María?
  2. ¿Qué época están estudiando en el colegio?
  3. ¿Dónde estaba la cueva que iban a visitar?
  4. ¿A qué se quieren dedicar las dos amigas cuando sean mayores? ¿En qué consisten estas tres profesiones?
  5. ¿Qué descubre Melisa en las paredes? ¿A qué época corresponde ese tipo de pinturas?
  6. ¿Qué les sucede a las niñas cuando tocan la pared rocosa en la que se encuentran las pinturas?
  7. ¿A qué época crees que han viajado las dos niñas?
  8. ¿Qué podrías contar sobre esa época?

Para buscar en internet (pide ayuda a un adulto)

Si quieres escribir el mejor final posible para esta historia te animamos a que busques en internet toda la información necesaria sobre la época a la que viajan las dos amigas: ¿cómo se vivía? ¿qué ropa llevaban? ¿cómo cuidaban de sus hijos?

Todo buen escritor debe estar bien informado sobre aquello que escribe.

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