Cómo afrontar el final del curso

FINAL DEL CURSO

Se acerca el final de curso y todos, padres, alumnos y docentes, nos centramos en terminar trabajos y aprobar exámenes para acabar con la tensión que todo esto nos crea.

Es evidente que todos tenemos una labor que hacer, pero suele ocurrir que, en estas fechas primaverales que acompañan al fin de curso, los jóvenes se encuentran con pocas ganas de trabajar.

Tanto los preadolescentes, como los más pequeños, suelen mostrar esta falta de ánimo con un incremento de su irascibilidad, lo que suele generar mucha tensión familiar.

EN EL FINAL DEL CURSO…

Si hay un refrán que indica de manera clara lo que sucede en primavera es ese clásico de… “La primavera, la sangre altera”. Añadido a estas alteraciones, nuestros niños y jóvenes tienen que hacer frente a otras muchas situaciones:

  • Se enfrentan a profesores bastante estresados, que tienen que terminar los temarios y justificar sus evaluaciones y calificaciones.
  • Tienen que aguantar horas de calor, dentro de clase o sentados en casa, mientras el sol y el buen tiempo parecen llamarlos a gritos para que salgan a la calle.
  • Todo el mundo los presiona para que aprueben sus exámenes.
  • Después de un curso entero aguantando a ciertos compañeros, la paciencia de nuestros jóvenes se debilita.
  • Sus emociones y su ánimo se resienten con más facilidad.
  • Todos están más irascibles y, en ocasiones, hasta los buenos amigos pueden llegar a enfadarse.
  • Suele ocurrir que los niveles de acoso y frustración suban también en estas fechas y nuestros hijos se sientan abatidos y muy angustiados.

¿Qué tal si dedicamos unos minutos al día a supervisar el estado de ánimo de nuestros hijos y alumnos?

  • A la salida de clase, no los acribilléis a preguntas sobre los exámenes. Dejadlos que os cuenten cómo les fue el día, aunque no os den explicaciones sobre sus deberes o exámenes.
  • Si tenéis la posibilidad, podéis ir paseando hasta casa. En ese tiempo dejad que hablen. Necesitan que alguien los escuche sin juzgarlos, para que puedan desahogarse antes de volver a ponerse a estudiar.
  • El polen y las alergias son muy habituales en estas fechas. Una ducha al llegar a casa, los ayudará a sentirse mejor.
  • Prestad atención a sus emociones y escuchad lo que tengan que contaros. Los enfrentamientos entre niños, en estas fechas, suelen pasar desapercibidos entre exámenes y notas.
  • Si vosotros estáis tranquilos, ellos afrontarán sus estudios con más sosiego.
  • No perdáis de vista la motivación, pues cualquier aprendizaje se verá reforzado si los motivamos de algún modo.

CÓMO AYUDAR A SUPERAR EL FINAL DE CURSO.

Somos los adultos los que podemos poner algo de cordura a este vaivén de sentimientos y emociones desproporcionadas y ayudarlos así a superar el final de curso con algo menos de presión.

  • En primer lugar, intentad que los horarios y las rutinas no se vean muy alterados. Aunque seamos algo más flexibles con la hora de ir a dormir, hay que tener presente la importancia del sueño para su rendimiento diario.
  • Una buena planificación les permite tener más claro el tiempo que van a dedicar a estudiar. Ayúdalos a planificar sus horarios de estudio y motívalos con un rato más de ocio para compensar ese esfuerzo que están haciendo. La motivación será su mejor aliado.
  • Cuidado con presionar demasiado con los exámenes, sobre todo a aquellos niños que tengan mayores dificultades. El miedo al fracaso puede actuar en su contra.
  • La hora de la cena es un momento de descanso. Nada de hablar de estudios, deberes o demás obligaciones, salvo que sean ellos mismos los que quieran sacar el tema.

Evidentemente, estas pautas se deben adaptar teniendo en cuenta la edad y el curso al que se enfrenta el niño. No es lo mismo un alumno de educación primaria, que un joven de secundaria o bachillerato, donde la responsabilidad es mayor.

En cualquier caso, todos necesitarán momentos para desconectar y para comunicarse con su familia sin presiones, ni exigencias; imaginad que al salir del trabajo nuestro jefe nos llamase, cada cinco minutos para recordarnos todo lo que tenemos que hacer.

Ellos, al igual que nosotros, necesitan desconectar y saber que fuera de su éxito o su fracaso escolar, tienen una familia en la que pueden apoyarse para seguir adelante.

Autora. Beatriz de las Heras García