Educar en positivo. ¿Enseñamos a nuestros hijos a ser optimistas?

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¿Por qué será que siempre buscamos la aprobación de aquellos que peor se portan con nosotros?

Nuestra mente tiende a pensar que las personas más ariscas son más inteligentes y, por tanto, gozan de mayor credibilidad que aquellas que se muestran amables y simpáticas. Tal vez, por eso,  buscamos complacer a aquellos que nos muestran su lado más maligno.

Esto sucede, tanto en los adultos, como en los niños y, aún más, en los adolescentes.

Suele ocurrir que los grupos del colegio están liderados por el más “malote” o la más “malota” que tienden a ser los más críticos y negativos en sus comentarios.

Durante la adolescencia y primera adolescencia los sentimientos y autoestima de  nuestros hijos se encuentran en un momento de gran vulnerabilidad. Cualquier comentario negativo puede suponer un terrible encuentro de emociones, dudas y sentimientos confundidos.

Debemos preparar a nuestros hijos para saber gestionar estos sentimientos de manera inteligente. Identificar aquellos mensajes hechos de manera constructiva, de aquellos que sencillamente pretenden destruir su autoestima.

De igual modo, debemos apoyarles en la búsqueda de su felicidad. Dándoles las herramientas necesarias para rodearse de personas optimistas y positivas y eliminar esa tendencia a confiar en los comentarios negativos y destructivos de algunos de sus líderes del colegio.

El manejo de los sentimientos les permitirá crecer como personas emocionalmente sanas.

No quiere decir que no vayan a tener problemas o dificultades en su madurez, pero serán capaces de afrontarlos sin frustración y no permitirán que los problemas se interpongan en su camino o perturben toda su vida.

Nosotros, los padres y madres, podemos tejer una sociedad positiva, dando a nuestros hijos  una educación basada en principios éticos, enseñándoles el valor de la empatía y mostrándoles la forma correcta de gestionar los sentimientos y las emociones de forma positiva.

Por su parte, las escuelas deberían priorizar estos aspectos emocionales.

¿De qué sirve que nuestros hijos memoricen más y más contenidos, si luego no son capaces de construir un mundo óptimo en el que vivir?  Potenciar su creatividad y autoestima les ayudará a tener más confianza en sí mismos. Esta confianza les permitirá hacer frente a situaciones y comentarios desafortunados, vengan de quien vengan. Algunos centros educativos ya están trabajando en pro de estas actitudes.

Os recomiendo que veáis una entrevista que Elsa Punset le hace a Mark Stevenson (escritor de Un viaje optimista por el futuro), donde se habla del optimismo para mejorar el mundo https://youtu.be/XzpJvvsNj0E

Intentemos trasladar esta teoría a la educación de nuestros hijos  y mejoraremos su inteligencia emocional y puede que también la nuestra. Ayudadles a vivir y crecer con una mentalidad optimista y les estaremos dando un presente y futuro mejor ¡Eduquemos en positivo!

Autora. Beatriz de las Heras 

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