G. El gato y sus amigos

COLECCIÓN CUENTOS CON LETRAS

CUENTO DE GATOS. EL gato y sus amigos


CUENTOS DE GATOS – El gato y sus amigos. 

Había una vez una familia de granjeros que vivían en una preciosa granja, situada en una villa rodeada de verdes prados y pequeños riachuelos. Todos los animales que vivían en la granja eran muy felices…o eso parecía…

Cuando la hija pequeña de los granjeros cumplió 5 años, lo único que pidió fue un gatito. No quería otra cosa y sus padres no se pudieron resistir.

La granja estaba repleta de animales, así que uno más no sería un problema para la familia.

Sin embargo, algunos animales no parecían tan emocionados como la dulce niña.

CUENTO DE GATOS. EL gato y sus amigos

 

El gallo era el más reacio a la nueva adquisición. A él no le gustaba que viniese nadie nuevo a invadir su terreno o a que le  llevara la contraria. Los pavos reales y los pollos siempre estaban a su lado y hacían todo lo que el maquiavélico gallo les decía.

-A ver, Pollito 1, ve a decirle a la vaca que nos traiga más leche o le picaremos las patas hasta que le duelan- solía decir el malvado gallo.

Cuando el gallo decidía que algún animal no le gustaba, lo desterraba.

Así fue como la parte trasera y oscura del granero se convirtió en el hogar de los desterrados.

¿Sabéis quienes eran los desterrados? Pues al gallo se le antojó que el asno, la vaca y el ratón no debían formar parte de su grupo y les obligó a desplazar sus aposentos a la parte posterior del granero o lo que él llamaba “el destierro”.

El día del cumpleaños de la pequeña, sus padres aparecieron con un precioso gatito bebé.

Durante mucho tiempo durmió y vivió dentro de la casa de los granjeros, pero al ir creciendo  la curiosidad le hizo salir a la calle e ir descubriendo todo lo que le rodeaba.

Le encantaba jugar con las hojas de los árboles, afilar sus uñas con las piedras que había junto al río y lo mejor de todo era que cuando quería, podía volver a su cómoda y calentita cama junto a su adorable dueña.

Una mañana, la pequeña amaneció muy enferma. Se trataba de un brote fuerte de alergia primaveral. El doctor insistió en que durante algún tiempo sería bueno para la salud de la niña que el gatito no durmiera con ella, para evitar el polvo y el pelo que pudiera desprender sobre su cama.

Y así lo hicieron los padres. El gatito se trasladó al granero durante un mes.

Al gato no le importó el cambio de residencia, porque lo que más le importaba era que su dueña se recuperase pronto. Además, sus ganas de conocer mundo y de conocer otros animales le hicieron tomarse esa experiencia como una gran oportunidad.

Cuando entró al granero, encontró  un gran comité de bienvenida, o eso creía él.

CUENTO DE GATOS. EL gato y sus amigos

Allí estaba en primera fila el gallo, seguido de sus compinches. Todos los animales seguían al gallo para evitar que les pasara lo mismo que a los desterrados, así que el granero se había convertido en un lugar en el que reinaba el miedo.

El gato, que desconocía todo este lío, intentó ser amable con los que él creía que iban a ser sus nuevos amigos.

Sin embargo, se encontró con el rechazo de los animales del granero, que no le dirigían la palabra, no le dejaban comer y no paraban de meterse con él.

Gatito no entendía nada.

Si él no había molestado a nadie y sólo había intentado ser amable y simpático con el resto de animales, ¿por qué nadie quería ser su amigo y todos le trataban mal?

Finalmente, el gato decidió unirse al gallo para intentar hacer algún amigo; la soledad era algo que no podía soportar y se sentía totalmente desplazado.

Pero cuando se unió al grupo, se dio cuenta de que todos tenían que obedecer las órdenes del malvado gallo. – quítale la manta al caballo y tráemela; dile a las ovejas que vengan a darme calor con su lana; esta comida es sólo mía, ya veré lo que os dejo a vosotros, pollitos-. Todos los días había que escuchar sus órdenes y llevarlas a cabo, aunque esto supusiera hacer daño y molestar a otros animales.

Nadie estaba a gusto, pero nadie se quejaba, porque de lo contrario les llevarían a la parte de los desterrados, donde vivían los que se enfrentaron  a las órdenes del gallo y no permitieron hacer daño a otros animales, por el mero disfrute de aquella malvada ave.

El gato se dio cuenta en seguida de que si hacía caso al gallo, alguien sufriría y él nunca había hecho daño a nadie, -¿Qué sentido tenía divertirse a costa del sufrimiento de otros animales?

Cuando el gallo se dio cuenta de que el gato no estaba obedeciéndole, comenzó a fastidiarle mandando a los pavos y a los pollitos para que le chincharan y le insultaran.

Gatito se sumergió en una nube de tristeza y desesperación.

No entendía porque le hacían tanto daño y le insultaban todo el tiempo.

Una mañana, el gallo reunió a todos los animales del granero. Rodearon al gato y le obligaron a marcharse al hogar de los desterrados.

El pequeño gato pensó que era lo peor que le podía ocurrir en el mundo; al fin y al cabo los desterrados no habían conseguido tener amigos, ni integrarse en el grupo del resto de animales. No entendía porque él no caía bien a nadie y porque todos hacían caso a aquel aterrador gallo.

Cogió sus cosas y se fue a la sombría parte trasera del granero.CUENTO DE GATOS. EL gato y sus amigos

Allí le esperaban la vaca lechera, el ratón de biblioteca y el anciano asno. Los tres le habían estado observando todo este tiempo y sabían muy bien lo que había sufrido el pequeño.

– Hola gatito. No debes tener miedo, aquí todos somos amigos. Nadie te va a hacer daño – dijo el asno.

– Si tienes hambre yo te daré rica leche – comentó la vaca con ansias de cuidar de tan lindo felino.

– Y si quieres dormir plácidamente yo te contaré un bonito cuento para ayudarte a conciliar el sueño – apuntó el ratón.

El gato estaba sorprendido por la amabilidad con la que le habían recibido.

Los otros animales le habían hablado muy mal de los desterrados y él pensaba que debían ser malos y muy aburridos.

Pasaron los días y el gatito se dio cuenta de que no todo era oscuridad, pues el astuto ratón había construido una puerta trasera y los animales podían salir cada día a pastar, a pasear por el río y a disfrutar de la luz del día. Además, como nadie les prestaba atención y nadie quería juntarse con ellos, podían hacer lo que querían y siempre tenían juegos a los que jugar, historias que escuchar o comida con la que disfrutar.

Poco a poco, fueron construyendo una bonita amistad, donde todos podían opinar libremente y nadie criticaba las ideas de los otros. Cada uno de los desterrados era bien distinto al otro, lo que hacía que todos pudieran aportar su preciado granito de arena y es que en la diversidad de sus caracteres  y tamaños, se encontraba el atractivo de este grupo de amigos.

Así, la vaca era la encargada de tener siempre leche caliente para todos los demás. Su gran tamaño y fortaleza siempre eran de gran ayuda para atravesar el río o salir de algún hoyo de los que había en el campo y en los que solía caer el pequeño ratón.

El ratón de biblioteca era un lector empedernido. Era increíblemente listo y siempre tenía la solución a los problemas más difíciles.

El ratón contaba los mejores cuentos del mundo.

El anciano asno, con sus grandes orejas, era la mejor de las compañías. Siempre dispuesto a escuchar y repleto de magníficos y sabios consejos que había ido aprendiendo gracias a su edad y a su magnífica capacidad de escuchar a los demás.

Y ahora, el pequeño gatito aportaba al grupo su juventud, su vitalidad y su gran imaginación a la hora de inventar juegos, que siempre gustaban y divertían a todos.

Fue así, como se forjó un magnifico grupo de amigos, a quienes  no les importaba ser los más famosos, los más mandones o los más fuertes, porque ellos entendían que todos eran distintos y todos eran iguales al mismo tiempo. Que el respeto mutuo era la base de la verdadera amistad y que no es importante buscar la aceptación de los más famosos, sino el respeto de aquellos a los que tú mismo respetas.

Cuando por fin la pequeña niña se recuperó de su alergia, volvió a por su mascota al granero y, al encontrarle jugando en el prado tan feliz, entendió que su pequeño gatito había encontrado nuevos amigos. Decidió dejarle allí, pero cada día iba a visitarlo y, de paso, a disfrutar de los otros animales.

El gallo muerto de envidia intento formar parte del grupo de los desterrados y, aunque al principio, no le permitieron que jugase con ellos, por miedo a que volviese a hacerles daño, con el paso del tiempo se dieron cuenta de que el gallo se había arrepentido y le permitieron formar parte de su grupo. Eso sí, una condición le pusieron, si alguna vez vuelves a ser malo, entonces tú si que serás el desterrado.

CUENTO DE GATOS. EL gato y sus amigos

Y colorín, colorado ya nunca más hubo animales desterrados…y todos aprendieron a respetarse y a disfrutar de la amistad y la diversidad, sin las órdenes y temores que habían sufrido durante tanto tiempo.

FIN

Autora: Beatriz de las Heras García.

Ilustradora: Alba Pérez España. 


PREGUNTAS SOBRE EL CUENTO DE GATOS

  1. ¿Por qué crees que ningún animal quería ser amigo del gatito?

  2. ¿Por qué se unió el gato al grupo del gallo?

  3. El gallo se portaba muy mal con todos los animales, sin embargo, nadie se quejaba ¿por qué?

  4. ¿Qué hizo el gallo al ver que el gato no quería hacerle caso y no quería fastidiar a los demás?

  5. ¿Por qué el gato no quería ir con los desterrados? ¿qué pensaba el gato de los animales que vivían en la parte trasera del granero?

  6. Cuando conoció a los animales desterrados ¿cambió su opinión sobre la vaca, el asno y el ratón?

  7. ¿Cómo se sentía el ratón con sus nuevos amigos?

  8. ¿Cómo se sintió el gallo al ver a los amigos del gato?

  9. ¿Conoces a alguien que se parezca al Gallo? ¿cómo se comporta? ¿Qué te parece su actitud?

Sigue disfrutando

Be the first to comment

Si te ha gustado esta publicación o tienes alguna consulta no dudes en dejarnos tu comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.