Escritura creativa. Unos vecinos muy extraños

 

ESCRITURA CREATIVA. Unos vecinos muy extraños. 

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La escritura creativa es una actividad para fomentar la afición por la escritura y por la lectura en los jóvenes.

En esta sección nosotros comenzamos el cuento y los niños tienen que escribir el final que más les guste. Al acabar el cuento encontrarán una serie de preguntas sobre el mismo para desarrollar la comprensión lectora.

El objetivo es que los niños encuentren el placer de leer y escribir, sin la presión de ser corregidos por algún adulto.

MÁNDANOS EL FINAL DEL CUENTO Y LO PUBLICAMOS.

PODRÁS DISFRUTAR VIENDO LA OBRA PUBLICADA EN INTERNET.

 

¿Quieres saber cómo enviarnos tu final del cuento?  Sigue este enlace…

 

 

La vida de Mario era bastante tranquila.  Podría decirse que algo rutinaria, pero a él le gustaba. Le hacía sentirse seguro.

Sus amigos, su colegio, su vecindario, su familia, sus juegos seguían siendo los mismos.  Pocas cosas habían cambiado en los últimos años.

¿Pero, quien quiere cambios cuando tu vida es perfecta?

Bueno, a veces los cambios llegan, aunque tú no los quieras…


ESCRITURA CREATIVA. Unos vecinos muy extraños.

Aquella mañana no tenía nada de especial, salvo por el ruido que me hizo despertar antes de lo que habría sido habitual en mí, un sábado, después de haberme acostado tarde jugando en la red con mi amigo Pablo.

Yo no soy muy distinto al resto de los humanos y, si me despierta un camión de mudanzas y la nueva vecina pegando gritos para indicar donde hay que colocar cada uno de sus muebles, probablemente mi humor no sea el mejor para empezar el día.

Pero claro, eso mi madre no lo entiende. De hecho, aprovechó mi madrugón para ponerme a hacer cosas en casa.

Siempre me ha parecido un misterio ¿Cómo consigue mi madre saber que estoy despierto si sólo he abierto los ojos?

En fin, sea como sea, estaba claro que los nuevos vecinos, al menos la madre, no iban a formar parte del club de vecinos molones

Aprovechando que todo el vecindario estaba despierto por el ruido de la calle, mi madre pensó que cortar el césped sería mi tarea matinal…Al fin y al cabo, con tanto ruido, ¿que podría importar el bullicio de nuestro cortacésped a las diez de la mañana?

Con el desayuno casi en la boca, mi madre me abrió la puerta y me dio una gorra – Cariño, no te olvides de beber agua que hoy va a hacer mucho calor –

No escuché bien lo que dijo, porque en ese instante aparcó un flamante Porsche en la casa de la vecina ruidosa. – ¡Me chiflan los coches deportivos! –

De semejante cochazo se bajaron el que sin duda era el padre y la que parecía ser la hija, aunque su aspecto gótico y siniestro no casaba demasiado con el toque cursi que desprendían sus padres.

Corté el césped y me fui a casa de Pablo, donde no se escuchaban los gritos de mi vecina. Sobre las siete de la tarde, mi madre me mandó un whatsapp para que volviera a casa a cenar.

Lo cierto es que llevábamos todo el día jugando con la Play y ya me dolían los ojos, así que no le puse ninguna pega a mi madre…

Ya estaba entrando en mi recién cortado césped, cuando escuché un ruido extraño. No era la gritona de mi vecina, más bien parecía una joven haciendo algún tipo de cántico raro, como si fuese un rito africano o algo así.

Se encendió una luz en la casa de los vecinos y rápidamente me escondí tras un arbusto para que no pensasen que estaba espiando sus rarezas.

Noté que alguien me estaba observando y decidí entrar rápidamente en casa y olvidarme de aquel asunto.

Sin embargo, aquella noche no pude dormir bien. Tenía una sensación extraña. Como si siguieran observándome dentro de mi propio dormitorio. Me tape bien, como si eso fuese a servir para protegerme. Al fin, me dormí.

A la mañana siguiente, la sensación persistía. No podía quitarme de la cabeza el extraño cantico. Me senté a desayunar con mi familia. Desde la cocina, se podía ver todo lo que sucedía en la calle. De hecho, nuestros nuevos vecinos eran los que ofrecían mejores vistas.

Pero nadie prestaba atención a la ventana, todos estábamos pendientes de nuestras cosas, la prensa de mis padres, el libro de mi hermana, mi Facebook… cuando…. – habéis visto eso- dijo mi hermana.

Todos levantamos la cabeza y nos miramos con asombro ante lo que estaba pasando.

Tres hombres de color, vestidos como si hubiesen salido de la selva africana, estaban en el jardín de nuestros vecinos, colocados en círculo. De repente empezaron a tararear el mismo cántico que había escuchado la noche anterior y, en ese momento, abrieron el círculo y apareció la chica gótica.

– ¿Qué están haciendo? – preguntó mi madre.

– Ayer escuché la misma canción – dije.

Todos nos miramos con cierto miedo, pero entonces mi padre aclaró la situación – ayer hablé con el padre de la chica. Me comentó que habían vivido muchos años en África por su trabajo. Pero esto es un poco raro –.

Esa misma tarde, mientras hinchaba las ruedas de mi bicicleta con mi amigo Pablo, la chica gótica apareció tras la valla de mi jardín, sin que yo la hubiese oído.

– Sé que me escuchaste la otra noche –.

Pablo me miró sin saber muy bien a qué se refería la extraña vecina.

– Necesito que me ayudes. Debo viajar a África. El tesoro de los Huluhulu está en peligro.

– Perdona, pero no te conozco de nada. Será mejor que te alejes de mi casa –.

En ese momento, Pablo y yo nos alejamos de la valla y, ya íbamos a abrir la puerta cuando los hombres africanos nos rodearon. En el interior del circulo también estaba la extraña vecina.

Antes de que pudiésemos decir nada desaparecimos

¿TE ATREVES A TERMINAR TÚ EL CUENTO?

Si quieres verlo publicado en nuestro blog, envíanos tu final a terminaelcuento@cuentosyrecetas.com

Autora: Beatriz de las Heras García


PREGUNTAS SOBRE EL CUENTO:

  1. ¿Cómo es la vida de Mario?
  2. ¿Por qué no quiere que cambie su vida?
  3. ¿Qué hace que Mario se despierte tan temprano?
  4. ¿Qué tarea le manda hacer la madre de Mario?
  5. ¿Qué llama la atención de Mario al salir al jardín?
  6. ¿Cómo es la hija de los vecinos?
  7. ¿Qué escucha Mario cuando regresa a su casa?
  8. ¿Qué ven por la ventana de la cocina?
  9. ¿Dónde habían vivido los vecinos antes de mudarse?
  10. ¿Quién se acerca a la valla del jardín de Mario?
  11. ¿Qué les sucede a Mario y a Pablo antes de que puedan entrar en casa?

 

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