¿Qué es eso de que no todos servimos para estudiar?

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A lo largo de mi trayectoria docente,  me he encontrado con muchos alumnos que llegaban a Formación Profesional totalmente convencidos de que ellos o ellas no servían para estudiar.

Lo cierto es que no todos son capaces de asimilar el método de trabajo que este sistema educativo impone al 100% de los alumnos. Y justamente es ese el problema con el que se están encontrando muchos niños y jóvenes.

Es curioso cómo permitimos que nuestros hijos cambien de deporte o afición, en función de lo que más les gusta, o teniendo en cuenta lo que mejor se les da, pues es lógico que no podemos forzar a nadie a bailar, si no le gusta, o a jugar al fútbol, si no quiere hacerlo.

Sin embargo, todos y cada uno de los estudiantes deben pasar por el mismo sistema educativo, el mismo proceso de evaluación y, si no encajan en él, entonces deducimos que “no sirven para estudiar”.

Hay muchas formas de aprender y no todas deben pasar por el mismo formato. ¿Quién dice que la Formación Profesional es para los que no quieren estudiar? ¿Quién podría decir que los artistas no tienen futuro? ¿Sabías que algunas de las mayores fortunas las poseen hombres formados a sí mismos?

Me ha gustado un artículo donde analizan la carrera que han cursado algunas de las mayores fortunas del mundo. Aquí os dejo el link por si os interesa: http://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2015-03-30/estas-son-las-carreras-que-han-estudiado-las-personas-mas-ricas-del-mundo_738499

Y si no se te dan bien las matemáticas, no eres listo; y si no se te dan bien los idiomas estas perdido; y si… Siempre encasillamos a los alumnos dentro del sistema educativo que se impone, de forma general.

Como docente, como madre y como estudiante que fui, no puedo estar más en desacuerdo con esta forma de ver las cosas.

¿Cuántos triunfadores y triunfadoras han sido desechados de nuestro sistema educativo? ¿Cuántas personas son frustradas por no seguir las pautas que nos obligan a acatar?

Habiendo tantos ejemplos de educación positiva, en la que se obtienen magníficos resultados (véase el caso de Finlandia), ¿por qué seguimos empeñados en hacer tan mal las cosas en materia educativa? Y lo que es peor, ¿por qué seguimos creando patrones que niños y jóvenes se ven obligados a seguir, pese a su frustración o incapacidad para hacerlo?

Padres y madres, dejad de perseguir esos patrones que consideramos perfectos y observad a vuestros hijos, con sus defectos y sus virtudes. Nadie mejor que vosotros puede descubrir las destrezas e inquietudes de vuestros hijos e hijas. Y ahí está la clave de su crecimiento y de su éxito. Ojo, que no sólo son personas exitosas las que llegan a ser millonarias o famosas.

La prioridad es encontrar el camino que nos haga disfrutar de manera plena de nuestra vida, de nuestra profesión y que, además, nos permita llevar un nivel de vida acorde a nuestras necesidades y deseos.

Guiadles y ayudadles y si no encajan en el sistema general, ¡BUSCAD ALTERNATIVAS EDUCATIVAS! Aprender no es sólo pasar los cursos, hay muchos aprendizajes que podéis brindar a vuestros hijos o hijas y que no pasan por las pautas generalmente aceptadas: salir a estudiar al extranjero, aprender una profesión o formar a un artista. ¡Hay que ampliar nuestras miras!

El otro día una mamá decía: “mi hijo quiere estudiar Biología Marina, pero no sé qué salidas profesionales puede tener…”

Amplía tus miras: Tal vez, este joven, con su carrera de biología marina, un buen curso de fotografía o un posgrado en periodismo, pueda llegar a trabajar en alguna revista científica, la National  Geographic, ¿Por qué no?…No todo pasa por el mismo filtro, busca alternativas a los gustos de tus hijos y piensa cómo puedes ayudarles para que sigan el camino que les hace felices.

  1. Potencia sus habilidades. Puede que no le guste ser médico, ni economista, ni abogado, etc. Puede que quiera ser cantante, pintor o cocinero. Lo importante es que sean lo que más les guste, porque les hará disfrutar de una vida plena. Además, siempre es más fácil esforzarse por las cosas que nos hacen felices, que por aquello que aborrecemos. Así que ya sabes, ¡potencia los puntos fuertes de tu hijo o hija!
  2. Ayúdale a superar aquello que más dificultad le presenta. Tú tienes la herramienta para que tus hijos no se frustren. Es evidente que nuestros hijos no pueden ser perfectos. No se les puede dar todo bien. Tú, papá o mamá, puedes ayudarle en aquellas cosas que le generen dificultades. Hay muchos métodos para enseñar a nuestros hijos. Busca el que mejor se adapte a su inteligencia personal. Pero cuidado, no pretendas que sea brillante en comparación con los demás, sólo ayúdale a mejorar en sus puntos débiles, ¡no le compares con los demás, porque todos somos diferentes!
  3. Escúchale. Si tu hijo quiere bailar, escalar o cualquier otra afición y sus amigos no practican las mismas actividades, no intentes que se encasille en lo que los demás prefieren. Piensa que tu hijo tiene la personalidad suficiente como para elegir aquello que más le gusta y no seguir como un borrego a los demás. ¡Tu hijo o hija sí que saben lo que quieren, no guíes sus gustos hacia lo que está socialmente aceptado!

Disfruta dándole tantas alternativas como te sea posible (no todo pasa por lo económico, busca y encontrarás), no le encasilles y ayúdale a convertirse en la mejor versión de sí mismo.

Sigue disfrutando

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