Dani y el duende Esfuerzo

 

CUENTOS DE FUTBOL CON MORALEJA

CUENTOS SOBRE EL FÚTBOL PARA NIÑOS

Los cuentos de fútbol con moraleja pueden servirnos para que nuestros niños puedan descubrir el valor del esfuerzo.

Dani y el duende Esfuerzo es una bonita  historia para aprender que el esfuerzo y las ganas de superarse son mucho más importantes que las habilidades naturales de cada uno.

Si a tu hijo le gustan los cuentos sobre el fútbol, anímale a descubrir la historia de Dani y su duende Esfuerzo. ¿Conoces a tu duende del Esfuerzo?


CUENTOS DE FÚTBOL CON MORALEJA. Dani y el duende Esfuerzo.

A Dani le encanta el fútbol. Llevaba mucho tiempo pidiendo a sus padres que le apuntaran al equipo del colegio, pero ellos le insistían que a él no se le daban bien los deportes.

A cambio, Dani iba a clases de piano, de natación y de pintura. Pero nada de eso le gustaba.

Por fin, un día, sus padres aparecieron con la inscripción para el equipo de fútbol del colegio. Daniel estaba tan contento, que aquella noche no pudo conciliar el sueño. Sólo podía dejar de  pensar en las ganas que tenía de empezar los entrenamientos.

¡Llego el día! Dani entró en el vestuario que estaba lleno de niños de su edad que ya había visto antes en el cole y que, por algún motivo que él no llegaba a entender, ahora le trataban como a un completo desconocido.

Todos susurraban -¿Cómo han dejado que entre este chico al equipo? -,  – yo le he visto en clase de gimnasia y es muy torpe….nos hará perder los partidos-

Todos esos comentarios hicieron que Dani se pusiera muy triste. Aun así, se vistió y se fue al campo de fútbol para presentarse al entrenador.

Cuando sus compañeros de equipo llegaron, él ya estaba haciendo el calentamiento. Nadie quiso practicar con él, así que le tocó ser el compañero del entrenador.

Dani no lo hizo muy bien, parecía como si la pelota hubiera cobrado vida y se moviera entre sus piernas para que no la pudiese tocar. Cada vez que disparaba a la portería, el balón acababa al otro lado del campo. ¡Fue un horror de entrenamiento!

Sus compañeros no paraban de meterse con él – ¡apúntate a otra cosa, torpe! – le decían cuando el entrenador no les podía oír.

Al llegar a casa, sus padres le preguntaron emocionados por su primer día de fútbol.

Pero Dani estaba tan triste y avergonzado por su torpeza, que prefirió no contestar e irse directamente a la ducha. Aquella noche no quiso cenar.

Al día siguiente, camino del cole, Dani se encontró con un perro abandonado. Le acarició y le dio un poco de su almuerzo, pues parecía que tenía hambre.

Por el camino iba dando torpes patadas a un balón de fútbol para intentar mejorar el toque. De repente, se dio cuenta de que el perrito le seguía. Dani paró y le volvió a acariciar. – lo siento perrito, pero no te puedo dar más comida –

Entonces sucedió que el perro le dijo – no quiero comida Daniel, sólo quiero ayudarte –

Dani retrocedió asustado. -¿Un perro que habla? – pensó en silencio.

El perro continuó.  – Ayer vi tu entrenamiento y me di cuenta de lo mal que se portaron tus compañeros. No debes hacer caso a nadie. Si algo te gusta debes luchar por conseguirlo. Si te esfuerzas por las cosas que te gustan, conseguirás todo lo que te propongas –

El chico no podía creer lo que le estaba pasando – creo que me estoy volviendo loco -, se frotó los ojos y al abrirlos de nuevo, el animal había desaparecido.

Sin embargo, las palabras de aquel perro vagabundo le habían dado mucho en que pensar.

El chico decidió que no se iba a rendir, que no le importaba lo que le dijeran sus compañeros de equipo. Iba a demostrar a todo el mundo que podía ser un gran futbolista. – Voy a practicar todos los días, voy a conseguirlo – se dijo Dani.

Al llegar al colegio y sacar su almuerzo, se dio cuenta de que estaba intacto. ¿Cómo es posible, si le he dado un trozo a aquel perro?

Se comió el bocadillo y comenzó a practicar con el balón.

El entrenador le había explicado cómo podía mejorar el toque y Dani se concentró para conseguir que sus pies fueran acompasados con el balón.

Cuando llegó a casa, se dio mucha prisa en terminar sus tareas y rápidamente salió al parque para seguir practicando con su pelota.

Cada día practicaba y aprendía cosas nuevas y, poco a poco, fue mejorando y fortaleciendo las piernas. Ahora ya no se tropezaba y parecía como si el balón se hubiera hecho su amigo. Ya no se le escaba de entre las piernas y casi siempre conseguía que el balón entrase en la portería.

Su entrenador le felicitó por el esfuerzo y sus compañeros dejaron de burlarse de él.

Cada noche, en la cena, Dani contaba a sus padres lo contento que estaba por sus avances con el fútbol y estos estaban muy felices, al ver como su hijo se esforzaba y disfrutaba con el deporte.

Ellos sabían lo mucho que su hijo había trabajado para conseguir jugar bien al fútbol. Se sentían muy orgullosos de que se lo hubiera tomado tan en serio, y de su capacidad para conseguirlo, a pesar de las dificultades con las que se había encontrado.

Como cada día, Dani salió caminando al colegio, pero ahora ya controlaba más su balón.

Al girar la esquina, se encontró con aquel perro abandonado, que le dio ánimos cuando estaba tan triste.

– ¿Dónde te habías metido, perrito? – preguntó Dani.

– Nunca me he ido, siempre he estado aquí.- contesto el perro.

– ¿Cómo te llamas y dónde están tus dueños?

– Tú eres mi dueño. Me llamo Esfuerzo. Soy el duende que se ocupa de ayudar a que los sueños se hagan realidad. Pero sólo aparezco cuando alguien se lo merece.Todos aquellos que se esfuerzan por conseguir algo son mis dueños.

– Tú te estabas esforzando mucho por conseguir tus sueños y yo sólo te di ánimos cuando estabas decaído.

Ahora lo entendía, por eso su almuerzo no había desaparecido. Aquel duende le ayudo para que dejase de estar triste y convirtió su tristeza en esfuerzo y dedicación.

– Muchas gracias Esfuerzo – dijo Dani, – sin ti no lo habría conseguido -.

– De nada, Dani – dijo Esfuerzo. – y recuerda que siempre que quieras conseguir algo, Esfuerzo estará a tu lado para ayudarte. Olvida lo que digan los demás y disfruta haciendo que tus sueños se hagan realidad.

Fue así como Dani se dio cuenta de la suerte que tenía de contar con el duende Esfuerzo, que le ayudó a hacer realidad su sueño.

Y tú ¿conoces al duende Esfuerzo?

FIN

Autora: Beatriz de las Heras García

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