Lo que los demás no ven

COLECCIÓN CUENTOS INFANTILES LARGOS


cuento sobre la autoestima

Un cuento sobre la autoestima que gustará a toda la familia. Pedro es un niño, ciego de nacimiento, que se embarca en una aventura mágica para conseguir el elixir que todo lo cura. Como sus padres le han educado sin hacerle ver sus limitaciones, él se siente tan fuerte y capaz como el resto de niños. Serán otras personas las que quieran limitar a Pedro y hacerle ver que no puede conseguir su propósito.

Una historia mágica, fantástica y llena de aventuras, que os ayudará a mejorar la autoestima y a quitaros de encima los límites impuestos por la sociedad. Lo que los demás no ven…es lo que vosotros sois capaces de hacer.


CUENTO SOBRE LA AUTOESTIMA. Lo que los demás no ven.

Hace ya mucho tiempo, en un lugar muy lejano, existió una leyenda que muy pocos llegaron a conocer: “La leyenda del sendero mágico”, donde se encontraba el elixir que todo lo cura.

Muchos intentaron llegar hasta la fuente de la salvación, pero sólo aquellos de corazón puro, sentimientos nobles e impecable audacia, serían elegidos para alcanzar tal honor.

En una aldea, vivía un matrimonio tremendamente humilde, que se dedicaba a cultivar sus tierras y a cuidar del ganado. Tenían un hijo y una hija, Pedro y Carla.

Pedro había nacido ciego, pero no había nada que él no pudiera hacer junto a su inseparable perro Orejas. Carla adoraba a su hermano y siempre le acompañaba a todos lados.cuento sobre la autoestima

Cuando Carla aprendió a leer fue un gran día tanto para ella como para su hermano, porque juntos disfrutaban enormemente descubriendo historias de piratas, y misteriosos tesoros.

Todos los días descubrían cosas nuevas y salían a la calle para trepar árboles y subir montañas como si fueran grandes aventureros. Nada se les resistía y Orejas siempre les acompañaba para hacer de perro guía.

Una mañana, cuando la familia se dedicaba a sus quehaceres diarios, apareció un pequeño hombre.

– Buenos días familia. Vengo caminando desde muy lejos y llevo tiempo sin comer ¿Podrían darme algo para llevarme a la boca?-.

La familia, toda generosidad, le ofreció un plato caliente y le dejaron quedarse algunos días con ellos para que pudiera descansar y lavar sus ropas.

El viajero resultó ser un gran narrador de historias. Todos sus relatos eran ciertos, según decía, aunque más bien parecían un invento de su imaginación. En cualquier caso, eran realmente entretenidas y misteriosas.cuento sobre la autoestima

El día antes de marcharse, contó su última historia. En ella relataba la leyenda del Sendero y el elixir mágico que todo lo cura.

Esa misma noche, mientras todos dormían, el joven Pedro no paraba de darle vueltas a la cabeza. – Ojalá existiera ese brebaje. Seguro que sería una gran aventura poder encontrarlo y tal vez, el elixir, me diera unos nuevos ojos para poder ver las maravillas que me rodean y que ahora sólo veo a través de Carla.

A la mañana siguiente, como cada día, Pedro se levanto temprano y se dirigió a dar de comer a los animales y a recoger algo de leña. Orejas le acompañó. Mientras el joven Pedro cortaba troncos con la fuerza de sus brazos, se escuchó un ruido entre la maleza.

Orejas y Pedro que tenían un gran oído, se quedaron alertas.

Entonces el hombrecillo le dijo – tranquilo Pedro, sólo venía a despedirme y a entregarte un antiguo mapa que he cuidado con esmero hasta encontrar a la persona adecuada para poder entregárselo.

He podido ver en estos días que eres un joven fuerte, audaz y con gran entusiasmo por la vida, por eso he pensado que mereces la oportunidad de descubrir el Sendero mágico y conseguir el elixir que todo lo cura. Si en tres días no has conseguido encontrarlo, este mapa perderá su poder y ya nunca más podrás volver a tu hogar. Así que debes decidirte ahora mismo y partir de inmediato para poder regresar antes de que el mapa desaparezca.

-Pero yo no puedo leer-dijo Pedro -¿Cómo podría seguir el camino que marca el mapa, si mis ojos no lo ven?

-Confía en el mapa y en tu gran audacia.

Antes de que Pedro pudiese decir algo más, el hombrecillo se marchó.cuento sobre la autoestima

Pedro, no lo pensó dos veces. Entró en su casa y, sin hacer ruido, cogió todo lo necesario para pasar tres días fuera de casa. No dijo nada a nadie, pues no quería preocupar a su familia.

Orejas y Pedro salieron y comenzaron a caminar. El joven no sabía muy bien qué hacer con el mapa que tenía entre manos, pero él nunca tenía miedo, sabía que lo conseguiría, pues contaba con su fuerza y su inteligencia y un magnifico perro guía.

De repente notó como si el mapa tirase de él para guiarle en la dirección correcta. –Así es como el mapa me va a ayudar, tirará de mí y me indicará el camino.-pensó el muchacho.

Pedro y Orejas caminaban rápido, pero el joven decidió acelerar aún más la marcha. –si ahora que parece que el camino es más sencillo apresuro mi marcha, habré ganado tiempo en caso de encontrarme con algún obstáculo que me ralentice.

Y así lo hizo.

Pedro comenzó a correr y orejas le guiaba para que su amo no tropezara. El mapa guiaba sus pasos y todo parecía ir bien.

Cada cierto tiempo escuchaba voces que se reían y gritaban, -¡dónde irá ese flacucho con el perro sarnoso! ¡Alma en pena, que no vas a llegar a ningún lado!

Pedro no sabía a quién le dirían esas ruines palabras, pero no se detuvo a averiguarlo, pues tenía un objetivo claro y no quería despistarse de su plan. Sin embargo, sentía pena por aquellos hombres que gritaban, no entendía porque se metían con aquel flacucho del que hablaban, pero estaba claro que sus palabras demostraban que eran malas personas.

Llevaban horas corriendo a buen ritmo, sin mostrar cansancio alguno y de pronto, el mapa les hizo detenerse. Pedro pudo escuchar el sonido de un río. –Debemos ir con cuidado, Orejas, parece que nos acercamos a un río y debo pensar como lo vamos a cruzar.cuento sobre la autoestima

Al llegar a la orilla, el muchacho decidió buscar troncos de tamaño medio en los que poder apoyarse con su perro, por si el río era muy profundo. Los unió con ramas de juncos, como ya había hecho en otras ocasiones con su hermana y utilizó un tronco fuerte, largo y algo más liso que los demás como remo para poder avanzar hasta el otro lado de la orilla.

De pronto escuchó a un grupo de chicos reírse a lo lejos ¿Qué hará el enclenque ese cortando juncos?…ja, ja, ja…como se descuide se va a ahogar.

Pedro volvió a obviar las desagradables palabras de aquellos muchachos, que tampoco sabía a quién podrían ir dirigidas.

Se remangó e introdujo su mano para ver cuál era el sentido en el que fluía el agua.

Dedujo la dirección que debía tomar y se quedó bastante más tranquilo al notar que el agua no corría con gran fuerza, por lo que entendió que sería más fácil cruzar de lo que había pensado.

Se descalzó, para mantener el calzado seco y montó a su perro en la balsa que había construido. Con el mapa en la mano y lleno de coraje, remó y remó hasta cruzar el río.

Al llegar al otro lado, se sintió tremendamente orgulloso de sí mismo, lo cual le dio aún más fuerzas para continuar buscando el sendero y el elixir mágico.

Una vez calzado y preparado para comenzar a correr notó como el mapa le guiaba por un camino que parecía bordear el río que acababa de cruzar.

El muchacho comenzó a sentir mucho frío y entendió que la noche se estaba echando encima. Decidió parar para descansar y buscar un lugar donde refugiarse y comer algo.

Se alejo un poco del río para evitar tanta humedad y unió algunos palos que cubrió de ramas para protegerse del frío. Sacó algo de comida que compartió con Orejas y juntos se taparon con una manta y cayeron rendidos sin casi darse cuenta.cuento sobre la autoestimaEl canto de los pájaros les despertó y rápidamente el joven recogió sus cosas y continuó su camino. Entendía que hoy debía llegar a su destino, de lo contrario no podría volver a su hogar. Un día y medio para llegar y otro día y medio para regresar. Eso sumaba los tres días previstos.

Habían transcurrido varias horas corriendo, cuando notó un tremendo calor entre sus manos. Era el mapa que le indicaba que ya estaba cerca.

Pedro aminoró el paso y se percató de que el terreno comenzaba a empinarse, se trataba de una gran cuesta. Ató una pequeña cuerda a su perro, para que éste le guiara en la subida y proteger a su amigo de que cayera al vacío. Al fin y al cabo, él era un gran escalador y no dejaría que le pasara nada a Orejas.cuento sobre la autoestima

Comenzaron a trepar y pronto se dio cuenta de que no era una simple montaña, iban a tener que escalar pues a cada paso que daba se encontraba con enormes piedras. Pedro pensó en su gran fuerza y no dudó un segundo de su capacidad para alcanzar la cima.

A lo lejos escuchó una voz -¡Pero chico, ¿Dónde vas?, no ves que no vas a ser capaz de llegar! ¡Tú no estás hecho para subir…baja, que te vas a matar!

Pedro pensó que sería algún padre riñendo a su hijo pequeño para que no subiera la montaña. Al fin y al cabo, se trataba de una gran hazaña que sólo algunos podían conseguir y él estaba preparado para ello.

Con la última gota de aliento, el muchacho y su perro, llegaron a la cima, donde el aire era tan puro que costaba respirarlo.

El mapa hizo que Pedro se detuviera y calló de sus manos. Entonces una voz suave le dijo:

“Pedro, lo has logrado. Has desafiado todos los obstáculos que te hemos puesto y pocos lo han conseguido. Eres merecedor del poder que te otorga el sendero. Abre tus manos, pues voy a verter el elixir mágico para sanar aquello que tanto ansías y que te ha hecho venir hasta este lugar mágico”

El joven extendió sus manos sucias y temblorosas, apretó los ojos y notó el poder del elixir fluyendo por su interior.

Abrió los ojos con cuidado pues la luz lo molestaba.

Era la primera vez que podía ver el mundo más allá de su imaginación. La imagen era inmejorable. Allí sobre la montaña podía ver la belleza de la naturaleza y sintió que era el chico más afortunado y feliz del mundo por haber recibido aquel don.

El mapa se iluminó para mostrarle el camino de vuelta y Pedro entendió que no tenían tiempo que perder, de lo contrario su don se esfumaría y jamás volvería a su hogar.

Con sus ojos repletos de vida, bajó la montaña que con tanto esfuerzo había subido. Entonces se percató de que un animal le seguía. Llevaba una cuerda atada y dedujo que ese pequeño y delgado perro era Orejas. – Orejas, ¿eres tú?-

Su fiel amigo se acercó a él como siempre lo hacía y el muchacho pensó, -Esta es la imagen de un gran animal, pues ha llegado hasta aquí y no ha sido un camino fácil. Qué suerte tengo de contar con él.

Descendieron la montaña hasta llegar al río, donde por fin, Pedro, pudo verse reflejado. Entonces pensó, – así es como son los jóvenes fuertes y decididos, como yo.

Pero al continuar su camino, volvió a escuchar las voces crueles que el día anterior había obviado pues no sabía a quién se dirigían. Entonces, pudo comprobar que los insultos eran para él. El joven no podía entender. –yo no soy enclenque, ni flacucho, ni un alma en pena… ¿porqué me insultan de esa manera?

Un poco triste por las palabras que a su paso había escuchado, continuó su trayecto con la ilusión de llegar a su hogar y poder encontrarse con familia.

Así, con el aplomo y la confianza que le caracterizaban, el joven fue capaz de superar la prueba y culminar su viaje antes de que los tres días llegasen a su fin.

Cuando su familia le vio sintió un gran alivio, estaban muy preocupados y angustiados, pero al verle se quedaron más tranquilos.

Pedro les contó su hazaña y el don que le había sido concedido.

Les explico las burlas de los otros chicos, ante lo que sus padres callaron por miedo a herir sus sentimientos. Siempre le habían hecho entender que él podía conseguir todo lo que se propusiera y Pedro no dudo de sus posibilidades. Pero ahora se había dado cuenta de que no era tan fuerte y grande como en su mente se imaginaba.

Entonces pensó, -¡qué suerte la mía por ser como soy! Son los demás los que no han sido capaces de ver más que mi exterior. Haber nacido sin vista me ha hecho obviar que mi cuerpo no era fuerte, ni alto, ni de gran envergadura. Pero he conseguido superar pruebas para las que era necesaria destreza, audacia y mucha fuerza…

Pedro abrazó a su familia y les dijo – gracias, pues vosotros habéis hecho de mi lo que ahora soy. Nunca me habéis dicho lo que no podía hacer, sino que me animabais para que me esforzará, dándome apoyo y confianza.

Soy lo que los demás no ven, pero poco a poco yo les demostraré que lo importante es lo que uno se propone, y las limitaciones no existen si confías en tus posibilidades.

Cuentan que el joven Pedro, con su gran autoestima, consiguió ganarse el respeto y la admiración de todos los aldeanos que le llegaron a conocer, e incluso algunos hacían grandes peregrinaciones para dar con él y pedir su consejo, pues jamás se había visto a nadie más sabio y seguro de sí mismo como nuestro joven aventurero. cuento sobre la autoestima

FIN

Autora: Beatriz de las Heras García.


PREGUNTAS SOBRE EL CUENTO SOBRE LA AUTOESTIMA

  1. Resume brevemente el argumento principal del texto.
  2. ¿Cómo crees que se siente Pedro cuando recupera la vista y descubre que los insultos son para él?
  3. ¿Qué piensas que es más importante: la apariencia exterior o la autoestima de las personas? Razona tú respuesta.
  4. ¿Cómo te sientes cuando los demás te dicen que no puedes o no vales para hacer algo?
  5. Piensa cómo podrías reaccionar (sin agresividad) para demostrar a los demás que no te importa lo que piensen y que eres capaz de superar sus expectativas.
  6. Haz un bonito dibujo donde aparezcas tú consiguiendo algo que te hace mucha ilusión. En Cuentos y Recetas confiamos en tus posibilidades y sabemos que puedes conseguir todo lo que te propongas.

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