Pulgarcito

PULGARCITO CUENTO CORTO

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Este cuento de Pulgarcito es una adaptación del cuento de Pulgarcito original de los Hermanos Grimm.

Existen distintas historias de Pulgarcito. Cuentos y Recetas ha elegido el clásico que nos contaban de pequeños,  para que todos podáis disfrutar como lo hicimos nosotros.

Una adaptación de Beatriz de las Heras.

Si os gustan los cuentos clásicos, no os perdáis la historia de La ratita presumida.


CUENTO DE PULGARCITO CORTO

Esta historia que hoy os cuento ocurrió hace ya mucho, mucho tiempo.

Cuentan que un campesino y su mujer vivían tranquilos en su humilde hogar. Aunque eran felices, echaban en falta tener hijos.

– Cómo me gustaría tener un pequeño revoloteando por casa – dijo el hombre.

– Si, lo querríamos tanto… ,aunque sólo fuera un niño tan pequeñito como un pulgar. ¡Qué felices seríamos los tres juntos! – dijo entre suspiros la mujer.

Siete meses después, sus deseos se hicieron realidad y  la buena mujer dio a luz a un pequeño y precioso niño, al que llamaron Pulgarcito, pues su tamaño era casi, casi como el de un pulgar.

Pasó el tiempo y los campesinos vivían felices con su pequeño. Aunque Pulgarcito era un niño muy sano e inteligente, su diminuto tamaño hacía que sus padres no lo dejaran hacer muchas cosas por, miedo a que un animal de la granja lo pudiese aplastar.

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Un día, el hombre se lamentaba de no tener a nadie que le ayudase a llevar el carro con el caballo.

Pulgarcito escuchó a su padre y le  dijo – Papá, yo te ayudaré –

El padre se echó a reír – Pero hijo si no puedes sujetar las bridas –

– Confía en mí, papá – dijo el pequeño – Si mamá agarra el caballo, yo iré guiándolo con mi voz y, así, llevaré el carro hasta donde tú estés trabajando –

El padre accedió – No perdemos nada por probar –

A la mañana siguiente, la madre colocó a Pulgarcito junto a las orejas del caballo y lo dejó marchar.

El pequeño iba dando órdenes al caballo – ¡Arre!,¡ So! ,¡Tras! – y el caballo obedecía sin rechistar. Todo estaba saliendo a pedir de boca.

Cuando estaba a punto de llegar al lugar donde trabajaba su padre, aparecieron dos forasteros en el camino. Los hombres se sorprendieron al ver un carro que se movía sin nadie que lo guiase.

– ¿Tu oyes esa voz? – Dijo uno de los forasteros.

– Si, pero no se ve a nadie. Esto es muy extraño. Vamos a seguir a ese carro para averiguar lo que está pasando.

Cuando el joven llegó junto a su padre, los dos se pusieron muy contentos – ¿Ves cómo he sido capaz de traer el carro? –

El campesino bajó a su hijo de la oreja del caballo y lo dejó en el suelo.

Cuando los forasteros vieron al pequeño, pensaron que ese renacuajo podría hacerlos muy ricos – Si lo llevamos a la ciudad, todo el mundo pagará por verlo –

Se acercaron al campesino y le ofrecieron una buena cantidad de monedas de oro a cambio de su hijo.

– Ni hablar, es mi hijo y por nada del mundo lo vendería – contestó ofendido el padre.

Pero Pulgarcito se subió al hombro de su padre y le susurró al oído – Padre, confía en mí. Coge el dinero que yo me las arreglaré para volver a casa. –

Y así fue como Pulgarcito se marchó con los dos hombres. – Ponme en el ala de tu sombrero para poder ver el paisaje – le dijo el pequeño a uno de los hombres.

Ya habían avanzado un buen trecho, cuando Pulgarcito dijo – Necesito bajar para hacer mis necesidades –

– Puedes hacerlo en el sombrero, al igual que lo hacen los pájaros –

– No, yo soy un chico educado – contestó Pulgarcito.

Una vez lo hubo bajado, el pequeño corrió a esconderse en una madriguera que había visto desde lo alto del sombrero.

Los hombres lo buscaron, hasta que oscureció, pero se dieron por vencidos y se marcharon.

Pulgarcito salió de la madriguera y, al ver que ya era de noche, decidió buscar un lugar seguro donde esconderse para no ser pisado, ni comido por algún animal. Y así encontró una caracola y se metió dentro para descansar un poco.

Casi estaba amaneciendo, cuando el pequeño escuchó a unos hombres hablar de robar a un cura.

– Yo puedo ayudaros – gritó Pulgarcito.-

¿De dónde viene esa voz? – preguntó uno de los ladrones.

– Buscadme en el suelo, escuchad mi voz –

Uno de los ladrones lo encontró y se carcajeó. – Pero ¿cómo vas a ayudarnos tú renacuajo? –

– Puedo colarme por cualquier rendija y sacaros lo que queráis.

– De acuerdo –

Una vez en la casa del cura, Pulgarcito se metió dentro y gritó – ¿Estáis seguros de que queréis llevaros todo lo que hay aquí?-

Los ladrones enfurecieron – Sí, estamos seguros, pero no grites que nos vas a descubrir –

Pulgarcito se hizo el sordo y volvió a gritar para que lo escuchasen los dueños de la casa – ¿Seguro que queréis  llevaros todo? –

En eso, la cocinera lo escuchó y salió con un palo de escoba para ver qué estaba pasando. Los ladrones, asustados, salieron corriendo y Pulgarcito se escondió en el pajar para que aquella enorme mujer no lo encontrase.

A la mañana siguiente, la cocinera fue al pajar para dar de comer al ganado. Cogió la paja en la que dormía Pulgarcito y se la acercó a la vaca.

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El pequeño, que dormía profundamente, no se dio cuenta del peligro que corría hasta que se vio en la boca de la vaca y, de un trago, acabó en su estómago.

Asustado, comenzó a gritar – ¡basta de comida! – Pues cuanta más comida ingería la vaca, menos espacio le quedaba a Pulgarcito en el estómago.

El cura, al escuchar la voz que provenía de la vaca, ordenó matarla, pensando que un mal espíritu se había apoderado de ella.

Cuando Pulgarcito consiguió salir del estómago del animal, se topó con un lobo hambriento que se tragó al muchacho pensando que era un trozo de vaca.

Pero el pequeño no se dio por vencido y, desde la tripa del lobo gritó – Eh, señor lobo, se de un lugar donde podrá comer todo lo que usted quiera.

El joven guio al lobo hasta su propia casa, donde sus padres lo esperaban.

Una vez en su casa, Pulgarcito comenzó a gritar con todas sus fuerzas para despertar a sus padres y llamar su atención.

Los padres entraron en la despensa con un hacha y una hoz dispuestos a matar al lobo, pero entonces escucharon la voz de su pequeño hijo – Padre, madre, soy yo, Pulgarcito, estoy en la panza del lobo –

El hombre le dio un golpe enorme al lobo y le abrieron la barriga para sacar a su hijo.

– Hijo mío, nunca más volveremos a separarnos de ti –

Y así fue que Pulgarcito descansó junto a sus padres y cada día les contaba las aventuras que había vivido durante los días que no estuvo en casa.

FIN

El cuento de Pulgarcito es una obra de los Hermanos Grimm

Obra Adaptada por Beatriz de las Heras 


PREGUNTAS SOBRE EL CUENTO DE PULGARCITO

  1. ¿Por qué pusieron al protagonista de esta historia el nombre de Pulgarcito?
  2. ¿Cómo era Pulgarcito?
  3. ¿Qué propuso Pulgarcito a su padre para ayudarlo en las labores?
  4. ¿Qué pensaron los dos forasteros al ver un carro que no tenía dueño?
  5. ¿Qué ofrecieron al padre, a cambio de Pulgarcito?
  6. ¿Cómo convenció Pulgarcito a su padre para que aceptase el trato?
  7. ¿Dónde se escondió Pulgarcito para escapar de los Forasteros?
    1. En una caracola.
    2. En un nido.
    3. En una madriguera.
  8. ¿Qué pensaron los ladrones cuando vieron a Pulgarcito?
  9. ¿Qué hizo Pulgarcito para librarse de los ladrones, una vez hubo entrado en la casa del cura?
  10. ¿Cómo acabó Pulgarcito en la tripa de la vaca?
  11. Cuándo salió de la vaca, ¿qué le pasó a Pulgarcito?
    1. Regresó a su casa.
    2. Se lo comió un lobo.
    3. Fue secuestrado por los ladrones.
  12. ¿Cómo consiguió llegar a su casa?

PARA BUSCAR EN INTERNET (Pide ayuda a un adulto)

  1. Busca en internet la otra versión del cuento de Pulgarcito.
  2. ¿Qué similitudes encuentras entre la versión del cuento de Pulgarcito (donde son 7 hermanos) y el cuento de Hansel y Gretel?

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